En Italia grupos de vecinos vienen realizando misiones de control y detección de "personas sospechosas" que circulan por sus barrios desde hace nada menos que quince años. Estos grupos se encuentran vinculados a la Liga Norte, formación política derechista, en la que se apoya el presidente Berlusconi para gobernar el país. Desde el pasado sábado estas "patrullas vecinales" son legales.
España se ha contagiado del "clima de inseguridad ciudadana" y ya son numerosos los municipios y capitales que cuentan con estos "vecinos organizados" para frenar la delincuencia.
En ambos países la causa de la inseguridad ciudadana es la misma : la incapacidad del Gobierno y del Estado para garantizar la seguridad física y bienes de los ciudadanos.
La escasez de policías, el abandono de los barrios por parte de los Ayuntamientos, y la presencia de emigrantes que son visto como "agentes potencialmente delictivos", se citan como las tres principales causas del aumento de la inseguridad ciudadana.
El Estado no protege a sus ciudadanos y éstos deciden protegerse a sí mismos prescindiendo de él. Sería una buena conclusión si no el fracaso de toda una filosofía y sistema político.
El Estado es el depositario de la seguridad ciudadana porque el ciudadano así lo ha decidido tácitamente, y le entrega la capacidad de detención, retención y uso de la violencia llegado el caso. El ciudadano debería confiar en las Instituciones Estatales y éstas responder eficazmente a esa confianza. Pero si el ciudadano tiene la sensación de que no es correspondido en la misma medida en que él lo hace con el Estado ¿qué debe hacer?
La respuesta es clara. Autoprotegerse.
Pero, ¿qué criterios utilizan estas patrullas vecinales a la hora de considerar a una persona sospechosa? ¿hasta dónde deben de llegar sus actuaciones?
En Italia la policía se queja de que el color de la piel o la lengua son una razón para estos grupos. Motivos xenófobos evidentes, y preocupantes para aquellos que no participan del ideario derechista. La ley aprobada admite que estos grupos retengan al sospechoso , pero deben llamar de inmediato a la policía para que proceda según la legislación vigente.
En España el hastío ciudadano no parece encuadrarse en el mundo derechista exclusivamente y tiene más de protesta impotente que de política ante el aumento de la delicuencia, de origen extranjero o autóctono, y la escasa garantía de equidad y celeridad en sus decisiones que le ofrece el sistema judicial.
No debe dejarse a un lado el abandono por el Estado de su obligación de garantizar al ciudadano y a sus bienes su seguridad desde hace muchos años que la opinión popular hace coincidir con la recuperación de la democracia como sistema político, que lleva la reflexión a otro ámbito lejano y disitnto, el debate entre libertad y seguridad. Esta dejación de responsabilidad estatal favoreció el nacimiento y desarrollo de innumerables agencias de seguridad privada. Hoy día se ve que los mismos edificios institucionales estatales son controlados y vigilados por estas agencias de seguridad, lo que no deja de ser una paradoja y evidencia de que el Estado sea incapaz de protegerse a sí mismo.
Siguiendo en esa línea el paso siguiente no puede ser otro para el ciudadano que autoprotegerse para defender sus vidas y bienes. Es lo que viene sucediendo todas las noches en muchos pueblos costeros que ven multiplicarse sus poblaciones por dos o tres en el verano. Así la decisión italiana de admitir el fracaso implícito del Estado y "legalizar" las patrullas vecinales es un claro ejemplo de la quiebra del Estado italiano.
sábado, 15 de agosto de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
LA LEGITIMIDAD DE LA MONARQUÍA
Hace cuarenta años , el 22 de julio de 1969, las Cortes franquistas aprobaron a propuesta del dictador Franco la designación de Juan Carlos de Borbón como su sucesor y garante de la continuidad y pervivencia del régimen dictatorial. Unas Cortes plagadas de uniformes militares, entre ellos el del mismo Juan Carlos, camisas azules falangistas, corbatas y pajaritas de los círculos bancarios y empresariales y sotanas de ancho vuelo, aceptaron al propuesto sucesor para garantizarse sus privilegiadas posiciones sociales nacidas del golpe militar fascista del año 1936.
Durante años Franco cuidó y formó a Juan Carlos de Borbón en la ideología fascistoide en la esperanza de que cumpliese su legado resumido en la frase "está todo atado y bien atado" y prolongase su dictadura . Sin embargo años antes el dictador dudó ... y a su alrededor se movieron intereses muy particulares para colocar al primo de Juan Carlos, Alfonso de Borbón, casado con la nieta del dictador, en la primera posición como heredero de la dictadura. Se decía que Juan Carlos de Borbón podría estar influenciado por las ideas monárquicas parlamentarias de su padre, Juan de Borbón, y que una vez establecido en el poder podría maniobrar en contra del Movimiento "inmóvil" alterando profundamente el estatus político de sus miembros.
La falta de una libertad de prensa, la censura política y social, y sobre todo la ausencia de partidos políticos democráticos, favorecieron la "rumorología", el "se dice" o "se cuenta" en los cerrados círculos políticos madrileños. En esos conciliábulos ultraconservadores se hablaba de la poca confianza que les inspiraba la figura de Juan Carlos de Borbón. Franco y su séquito lo sabían y para legitimar su designación entre los sectores más reacios del franquismo idearon el solemne juramento de Juan Carlos ante las Cortes como muestra de la lealtad del príncipe a la dictadura y su compromiso en la continuidad del Régimen.
Así, ante las Cortes franquistas Juan Carlos de Borbón aceptó el cargo se sucesor del dictador tras la muerte de éste con las siguientes palabras : "recibiendo de Su Excelencia la legitimidad política surgida del 18 de julio", jurando el cargo y los principios políticos del Movimiento Nacional.
Previamente el dictador, con su voz meliflua, ensalzó la figura del que proponía como su sucesor, "pues había ado claras muestras de lealtad a los principios e instituciones del Régimen", y que para que nadie se llamase a engaño el dictador no pretendía restaurar la monarquía que perdió el plebiscito de 1931 en favor de la República sino "instaurar una monarquía basada en los principios del 18 de julio de 1936".
Desde que juró Juan Carlos de Borbón su cargo como sucesor del dictador y los principios políticos que dieron lugar al golpe militar y posterior guerra civil, España vivió políticamente tiempos difíciles. Huelgas, represiones masivas de la sociedad, encarcelamientos y sentencias de muerte con sus ejecuciones, ocuparon los medios de comunicación social internacionales. Juan Carlos de Borbón en ningún momento alzó su voz ni alteró su postura en contra de la feroz agonía política del franquismo, ni aún cuando por enfermedad del dictador asumió plenos poderes políticos y militares durante ese tiempo. Por medida o por convencimiento personal prefirió estar a la sombra y dar por buena la indiscriminada represión fomentada por la criminal senilidad del dictador sobre el país. Este silencio opaco le sirvió a Juan Carlos para granjearse la voluntad de aquellos que querían continuar la dictadura tras la muerte del dictador y que le veían como un personaje fácilmente manipulable.
Dos aspectos importantes es preciso señalar de aquellos días.
El primero de ellos es el convencimiento que tenía el dictador Franco y su camarilla de que Juan Carlos de Borbón continuaría su Régimen dictatorial. No se le conoció veleidad democrática alguna ni en su juventud ni madurez y el hecho de que Franco lo ahijara para formarle política y personalmente en España mientras su padre permanecía en el exilio hizo creer a los dirigentes franquistas que su labor pedagógica había resultado un éxito.
El segundo aspecto es que se ofrecía Juan Carlos como heredero de un Régimen cuya legitimidad nacía en un golpe militar contra un gobierno democrático legalmente constituido y una guerra civil. No puso objección alguna el entonces príncipe en jurar y hacer cumplir las leyes nacidas de tan cruenta manera, dando por buenas las razones que sangraron a España durante tres años.
No es baladí este acontecimiento, porque nunca sometió a la consideración popular tras la muerte del dictador aquella designación "a dedo", y la legitimidad política que le alzó al trono.
Los círculos que apoyaron la dictadura veían en Juan Carlos la imagen modernizada del anterior Régimen, ya insalvable tras la muerte de Franco. El espejismo de la continuidad de la dictadura en los mismos términos que Franco la impuso y ejerció se esfumó en los años siguientes a su muerte.
El refrendo popular de la Constitución de 1978 incluyó a la monarquía como el sistema político que deseaban los españoles para el futuro aprobando la presencia y designación de Juan Carlos como monarca. De modo que España tiene una monarquía nacida en la dictadura franquista en la cual el rey no heredó la corona de su padre, legítimo sucesor como hijo del último monarca depuesto Alfonso XIII, sino de un dictador interpuesto de cuya obra nunca renegó.
Durante años Franco cuidó y formó a Juan Carlos de Borbón en la ideología fascistoide en la esperanza de que cumpliese su legado resumido en la frase "está todo atado y bien atado" y prolongase su dictadura . Sin embargo años antes el dictador dudó ... y a su alrededor se movieron intereses muy particulares para colocar al primo de Juan Carlos, Alfonso de Borbón, casado con la nieta del dictador, en la primera posición como heredero de la dictadura. Se decía que Juan Carlos de Borbón podría estar influenciado por las ideas monárquicas parlamentarias de su padre, Juan de Borbón, y que una vez establecido en el poder podría maniobrar en contra del Movimiento "inmóvil" alterando profundamente el estatus político de sus miembros.
La falta de una libertad de prensa, la censura política y social, y sobre todo la ausencia de partidos políticos democráticos, favorecieron la "rumorología", el "se dice" o "se cuenta" en los cerrados círculos políticos madrileños. En esos conciliábulos ultraconservadores se hablaba de la poca confianza que les inspiraba la figura de Juan Carlos de Borbón. Franco y su séquito lo sabían y para legitimar su designación entre los sectores más reacios del franquismo idearon el solemne juramento de Juan Carlos ante las Cortes como muestra de la lealtad del príncipe a la dictadura y su compromiso en la continuidad del Régimen.
Así, ante las Cortes franquistas Juan Carlos de Borbón aceptó el cargo se sucesor del dictador tras la muerte de éste con las siguientes palabras : "recibiendo de Su Excelencia la legitimidad política surgida del 18 de julio", jurando el cargo y los principios políticos del Movimiento Nacional.
Previamente el dictador, con su voz meliflua, ensalzó la figura del que proponía como su sucesor, "pues había ado claras muestras de lealtad a los principios e instituciones del Régimen", y que para que nadie se llamase a engaño el dictador no pretendía restaurar la monarquía que perdió el plebiscito de 1931 en favor de la República sino "instaurar una monarquía basada en los principios del 18 de julio de 1936".
Desde que juró Juan Carlos de Borbón su cargo como sucesor del dictador y los principios políticos que dieron lugar al golpe militar y posterior guerra civil, España vivió políticamente tiempos difíciles. Huelgas, represiones masivas de la sociedad, encarcelamientos y sentencias de muerte con sus ejecuciones, ocuparon los medios de comunicación social internacionales. Juan Carlos de Borbón en ningún momento alzó su voz ni alteró su postura en contra de la feroz agonía política del franquismo, ni aún cuando por enfermedad del dictador asumió plenos poderes políticos y militares durante ese tiempo. Por medida o por convencimiento personal prefirió estar a la sombra y dar por buena la indiscriminada represión fomentada por la criminal senilidad del dictador sobre el país. Este silencio opaco le sirvió a Juan Carlos para granjearse la voluntad de aquellos que querían continuar la dictadura tras la muerte del dictador y que le veían como un personaje fácilmente manipulable.
Dos aspectos importantes es preciso señalar de aquellos días.
El primero de ellos es el convencimiento que tenía el dictador Franco y su camarilla de que Juan Carlos de Borbón continuaría su Régimen dictatorial. No se le conoció veleidad democrática alguna ni en su juventud ni madurez y el hecho de que Franco lo ahijara para formarle política y personalmente en España mientras su padre permanecía en el exilio hizo creer a los dirigentes franquistas que su labor pedagógica había resultado un éxito.
El segundo aspecto es que se ofrecía Juan Carlos como heredero de un Régimen cuya legitimidad nacía en un golpe militar contra un gobierno democrático legalmente constituido y una guerra civil. No puso objección alguna el entonces príncipe en jurar y hacer cumplir las leyes nacidas de tan cruenta manera, dando por buenas las razones que sangraron a España durante tres años.
No es baladí este acontecimiento, porque nunca sometió a la consideración popular tras la muerte del dictador aquella designación "a dedo", y la legitimidad política que le alzó al trono.
Los círculos que apoyaron la dictadura veían en Juan Carlos la imagen modernizada del anterior Régimen, ya insalvable tras la muerte de Franco. El espejismo de la continuidad de la dictadura en los mismos términos que Franco la impuso y ejerció se esfumó en los años siguientes a su muerte.
El refrendo popular de la Constitución de 1978 incluyó a la monarquía como el sistema político que deseaban los españoles para el futuro aprobando la presencia y designación de Juan Carlos como monarca. De modo que España tiene una monarquía nacida en la dictadura franquista en la cual el rey no heredó la corona de su padre, legítimo sucesor como hijo del último monarca depuesto Alfonso XIII, sino de un dictador interpuesto de cuya obra nunca renegó.
sábado, 25 de julio de 2009
SE ROMPE EL DIÁLOGO SOCIAL.
El presidente Rodriguez Zapatero convocó a empresarios (CEOE) y sindicatos (UGT y CC.OO) para que ambas partes del mundo laboral llegasen a un "acuerdo" amistoso ante la grave crisis económica española y mundial. La CEOE entendió el encuentro como la mejor ocasión para imponer sus tesis capitalistas a los representantes sindicales y al mismo gobierno. La rigidez de sus propuestas y la negativa a que fueran debatidas llevó al fracaso, en esta ocasión porque habrá otras, el llamado "diálogo social".
El despido libre y la rebaja de un 5% en las cotizacione empresariales a la Seguridad Social, han sido los puntos estrellas de la parte empresarial. Medidas que pondrían el mercado laboral en manos exclusivas del empresariado y facilitaría la quiebra de las pensiones del futuro cercano. El gobierno socialista no admitió la negativa de la CEOE a que fueran negociadas. Y cada uno a su casa.
La CEOE se siente fuerte. Conoce la necesidad de Rodriguez Zapatero de medidas prácticas que favorezcan la creación de empleo, y este aspecto sólo puede hacerse realidad contando con los empleadores, los capitalistas de la CEOE. Como también sabe de la ambigüedad y debilidad personal de Rodriguez Zapatero, un líder muy sensible a las presiones externas de los círculos económicos capitalistas. Fuerte y segura está la CEOE de que el presidente socialista les volverá a convocar y entonces sí que aceptará buena parte de su propuesta.
Los sindicatos UGT y CC.OO hace años que asumieron complacientes el nimio papel que el capitalismo liberal les ha ofrecido en el mundo laboral. A lo largo del tiempo han ido aceptando el marco capitalista en el mundo laboral, quedando para ellos parcelas cada vez menos decisivas y muchas veces marginales que para nada puedan alterar el señalado marco.
El gobierno de Rodriguez Zapatero ni sabe cómo afrontar la crisis ni siente la misma fuerza que la CEOE para imponer sus tesis. Porque no debemos olvidar que es misión del gobierno socialista encargarse de pilotar la salida de la crisis económica y no contentarse con una especie de papel arbitral entre las partes, impropio de quien debe tener como su misión fundamental gobernra para todos los españoles.
Esta Mesa del Diálogo Social nunca debéría haber tenido un carácter deliberativo sino meramente informativo a las partes del mundo laboral de las medidas económicas adoptadas por el gobierno. Guste o no a empresarios y sindicatos. Hay ocasiones, y ésta es una de ellas, en que el ciudadano debe sentir que hay un gobierno que gobierna y que apoya a la parte más débil, el trabajador, y no que tiene un presidente despistado y carente de liderazgo para enfrentarse a los causantes de la crisis económica, los financierosn, los banqueros y los empresarios.
El despido libre y la rebaja de un 5% en las cotizacione empresariales a la Seguridad Social, han sido los puntos estrellas de la parte empresarial. Medidas que pondrían el mercado laboral en manos exclusivas del empresariado y facilitaría la quiebra de las pensiones del futuro cercano. El gobierno socialista no admitió la negativa de la CEOE a que fueran negociadas. Y cada uno a su casa.
La CEOE se siente fuerte. Conoce la necesidad de Rodriguez Zapatero de medidas prácticas que favorezcan la creación de empleo, y este aspecto sólo puede hacerse realidad contando con los empleadores, los capitalistas de la CEOE. Como también sabe de la ambigüedad y debilidad personal de Rodriguez Zapatero, un líder muy sensible a las presiones externas de los círculos económicos capitalistas. Fuerte y segura está la CEOE de que el presidente socialista les volverá a convocar y entonces sí que aceptará buena parte de su propuesta.
Los sindicatos UGT y CC.OO hace años que asumieron complacientes el nimio papel que el capitalismo liberal les ha ofrecido en el mundo laboral. A lo largo del tiempo han ido aceptando el marco capitalista en el mundo laboral, quedando para ellos parcelas cada vez menos decisivas y muchas veces marginales que para nada puedan alterar el señalado marco.
El gobierno de Rodriguez Zapatero ni sabe cómo afrontar la crisis ni siente la misma fuerza que la CEOE para imponer sus tesis. Porque no debemos olvidar que es misión del gobierno socialista encargarse de pilotar la salida de la crisis económica y no contentarse con una especie de papel arbitral entre las partes, impropio de quien debe tener como su misión fundamental gobernra para todos los españoles.
Esta Mesa del Diálogo Social nunca debéría haber tenido un carácter deliberativo sino meramente informativo a las partes del mundo laboral de las medidas económicas adoptadas por el gobierno. Guste o no a empresarios y sindicatos. Hay ocasiones, y ésta es una de ellas, en que el ciudadano debe sentir que hay un gobierno que gobierna y que apoya a la parte más débil, el trabajador, y no que tiene un presidente despistado y carente de liderazgo para enfrentarse a los causantes de la crisis económica, los financierosn, los banqueros y los empresarios.
lunes, 6 de julio de 2009
LECCIÓN CHILENA A LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA
Mientras en España la Ley de la Memoria Histórica naufraga en los despachos de jueces y fiscales poco proclives a que la sociedad española conozca los detalles de la represión franquista y su gobierno camina medroso sin saber a dónde ir ni por qué se ha puesto en marcha, Chile da pasos para limpiar su pasado represor y dar satisfación moral a las víctimas.
En España cada semana aparecen nuevas fosas comunes con fusilados de la posguerra civil. Se ha de suponer que los autores habrán muerto, por lo que no se trata de buscar responsabilidades individuales y sí, en cambio, de una restitución a los familiares de los restos humanos encontrados.
El derecho que tienen estos familiares a enterrar como crean conveniente a sus ancestros y a saber las circsutancias de su muerte debería primar sobre cualquier otra consideración, pero desgraciadamente no es así.
El franquismo pervive en ciertos círculos políticos, militares y sociales concretos, y se resiste a su revisión.
Por eso lo que viene sucediendo en Chile al autorizar un juez, Juan Eduardo Fuentes, la exhumación de los restos del cantautor Víctor Jara, asesinado durante los primeros días de la dictadura pinochetista, para aclarar si su muerte se debió a un sólo disparo o como consecuencia de un pelotón de fusilamiento es todo un ejemplo de justicia democrática. Al parecer las recientes declaraciones de un soldado de reemplazo testigo del asesinato han sido decisivas para reabrir la causa.
España es diferente.
En España cada semana aparecen nuevas fosas comunes con fusilados de la posguerra civil. Se ha de suponer que los autores habrán muerto, por lo que no se trata de buscar responsabilidades individuales y sí, en cambio, de una restitución a los familiares de los restos humanos encontrados.
El derecho que tienen estos familiares a enterrar como crean conveniente a sus ancestros y a saber las circsutancias de su muerte debería primar sobre cualquier otra consideración, pero desgraciadamente no es así.
El franquismo pervive en ciertos círculos políticos, militares y sociales concretos, y se resiste a su revisión.
Por eso lo que viene sucediendo en Chile al autorizar un juez, Juan Eduardo Fuentes, la exhumación de los restos del cantautor Víctor Jara, asesinado durante los primeros días de la dictadura pinochetista, para aclarar si su muerte se debió a un sólo disparo o como consecuencia de un pelotón de fusilamiento es todo un ejemplo de justicia democrática. Al parecer las recientes declaraciones de un soldado de reemplazo testigo del asesinato han sido decisivas para reabrir la causa.
España es diferente.
sábado, 20 de junio de 2009
LIBROS QUE ANDAN POR AHÍ. LA PLATA DE BRITANIA
THE SILVER PIGS (LA PLATA DE BRITANIA).
LINDSEY DAVIS. 1989.
Marco Didio Falco, ¿ un detective privado de corte estadounidense, solitario, perdedor, desclasado, descreído e individualista, preso de una sentimentalidad morbosa, en tiempos de Vespasiano?.
Dejemos la impostura del perosnaje a un lado y centrémonos en la fresca exposición de la vida romana en unos tiempos en que el Imperio comenzaba a dar señales de decadencia tras los años gobernados por la dinastía Octavia. Poco importa la trama detectivesca, muy fragmentada, sobre la desaparición de unos lingotes de plata extraídos de las minas británicas, destinados a subvencionar una conspiración contra el nuevo emperador, porque lo interesante de la novela es la amplia galería de personajes nobles y plebeyos que se muestra, así como su vida y relaciones sociales, políticas y comerciales, dando una entretenida y atractiva imagen de aquella Roma centro del mundo occidental.
La labor de investigación de la autora sobre la vida cotidiana romana es muy meritoria ; tanto que hasta se nos hace real el personaje central de la novela, a pesar de lo improbable que supone su existencia, llena de tics modernos que no cuadran con la mentalidad de aquel tiempo . Y entretengámonos con la descripción de las costumbres romanas.
No es una gran novela, pero distrae y solaza, lo que no es poco.
Novela para tórridas noches de verano mediterráneas.
LINDSEY DAVIS. 1989.
Marco Didio Falco, ¿ un detective privado de corte estadounidense, solitario, perdedor, desclasado, descreído e individualista, preso de una sentimentalidad morbosa, en tiempos de Vespasiano?.
Dejemos la impostura del perosnaje a un lado y centrémonos en la fresca exposición de la vida romana en unos tiempos en que el Imperio comenzaba a dar señales de decadencia tras los años gobernados por la dinastía Octavia. Poco importa la trama detectivesca, muy fragmentada, sobre la desaparición de unos lingotes de plata extraídos de las minas británicas, destinados a subvencionar una conspiración contra el nuevo emperador, porque lo interesante de la novela es la amplia galería de personajes nobles y plebeyos que se muestra, así como su vida y relaciones sociales, políticas y comerciales, dando una entretenida y atractiva imagen de aquella Roma centro del mundo occidental.
La labor de investigación de la autora sobre la vida cotidiana romana es muy meritoria ; tanto que hasta se nos hace real el personaje central de la novela, a pesar de lo improbable que supone su existencia, llena de tics modernos que no cuadran con la mentalidad de aquel tiempo . Y entretengámonos con la descripción de las costumbres romanas.
No es una gran novela, pero distrae y solaza, lo que no es poco.
Novela para tórridas noches de verano mediterráneas.
viernes, 5 de junio de 2009
ELECCIONES AL PARLAMENTO EUROPEO 2009
¿¿No han notado ustedes cierto aire fresco entrando por la ventana cuando oyen las propuestas de algunos partidos y coaliciones políticas en estas elecciones europeas?.
¿No han sentido el impulso de votar "antisistema" o de echar a volar los olvidades sueños de la juventud?
Si no les ha sucedido nada de esto es que están muertos.
Descansen en paz. En la paz de los cementerios y de los engañados.
O viven tan confundidos por los "medias" que han perdido el rumbo de la razón y la ilusión de la utopía.
Atrevánse. Olvídense de los políticos profesionales derechistas y socialistas y tengan el valor de votar "disitnto". Retornen a los veinte años y vuelvan a creer que un mundo diferente es posible.
Hagan promesa de recuperar aquel nerviosismo que sintieron la primera vez que votaron tras los negros años de la dictadura y voten con el mismo "sentimiento de cambio".
Añoren aquel mundo mejor con el que soñaron : libre, democrático y justo.
Le espero en la utopía, amigos.
¿No han sentido el impulso de votar "antisistema" o de echar a volar los olvidades sueños de la juventud?
Si no les ha sucedido nada de esto es que están muertos.
Descansen en paz. En la paz de los cementerios y de los engañados.
O viven tan confundidos por los "medias" que han perdido el rumbo de la razón y la ilusión de la utopía.
Atrevánse. Olvídense de los políticos profesionales derechistas y socialistas y tengan el valor de votar "disitnto". Retornen a los veinte años y vuelvan a creer que un mundo diferente es posible.
Hagan promesa de recuperar aquel nerviosismo que sintieron la primera vez que votaron tras los negros años de la dictadura y voten con el mismo "sentimiento de cambio".
Añoren aquel mundo mejor con el que soñaron : libre, democrático y justo.
Le espero en la utopía, amigos.
domingo, 31 de mayo de 2009
REVUELO DE TOGAS.
Dicen por ahí que la justicia española es apreciada por su contribución a la instauración de una "justicia universal" a la hora de iniciar procesos contra criminales internacionales, mas el ciudadano español no comparte esa opinión. Para el español de a pie, el que se somete a la arbitrariedad de sus jueces, la justicia en general le ofrece un espectáculo lamentable. Es mayoritario el parecer de que sus jueces actúan motivados por sus pertenencias políticas, y en algunos casos por simples afanes de promoción personal.
La justicia debería ser ciega a la hora de aplicar sus decisiones, por definición. Pero cualquier ciudadano ve estupefacto cómo el interés de algunos jueces es ciego para los problemas internos españoles, mientras muestra una especial dedicación a asuntos ajenos que poco o nada importan a los ciudadanos.
Así, la limitación del principio de "justicia universal" , tras previo acuerdo político entre el PSOE y el PP, a aquellas causas que impliquen directamente a ciudadanos españoles, ha levantado un gran revuelo entre los jueces "progresistas", manifestado en numerosos artículos en los medios de comunicación social. Esta limitación de actuación se ha debido al interés de algunos magistrados por iniciar procesos contra miembros de los gobiernos israelí y chino por sus notorios desmanes, tras la promesa del Ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Moratinos, a sus gobiernos de que el circo judicial es simplemente eso, un espectáculo dedicado a los periódicos para entretenerlos, sin mayores repercusiones.
No dudo del desinterés de los jueces discrepantes porque se haga una justicia que vaya más allá de las naciones y refleje la equidad y justicia utópica en el mundo actual. Pero, ¿ a qué viene el interés por juzgar a tres carceleros nazis octogenarios cuando en España se ha dado carpetazo a la investigación criminal de la dictadura franquista? ¿ Dónde está la aplicación de la justicia universal en este caso?
Las fosas comunes de fusilados seguirán olvidadas por la justicia española, y los autores de esos crímenes ocultados. ¿ Por qué es más importante para algunos jueces lo que ha sucedido en otros países que lo que ha pasado en el suyo? ¿Qué credibilidad puede tener el español en sus jueces antes este hecho?
El juez Garzón se ha labrado una sólida imagen de trabajador incansable en procesos que posteriormente se han visto revocados por instancias judiciales superiores. Sin entrar a valorar en profundidad sus decisiones judiciales, algunas tan variopintas según el gobierno sea derechista o socialista que le han servido para prosperar mediáticamente con todos ellos, ahora vuelve al centro de la actividad política porque un sindicato fascista, "Manos Limpias", le ha demandado por prevaricación, y ha sido acepatada la demanda por el Tribunal Supremo. Más parece un ajuste de cuentas por celos profesionales que un acto de "justicia purista". Hay quien ve en la decisión del Tribunal Supremo una muestra de imparcialidad, y hay quien ve en la misma un dislate. Sea cual fuere el desenlace de este espectáculo seguro que lo pasaremos bien leyendo y escuchando a unos y a otros. Como también lo será que la credibilidad del español en su "justicia doméstica" no experimentará ningún incremento . Al contrario.
Un aparte sobre ese sindicato fascista. ¿Alguien sabe cuántos delegados ha conseguido y dónde en la últimas elecciones sindicales? ¿No llama la atención que sus actuaciones no hayan sido nunca laborales sino políticas? ¿Nadie se ha dado cuenta de que lo que único que pretende es socavar el pretendido "Estado de Derecho"?
La administración de la justicia en España es lenta y dispar. Así la percibe el ciudadado. Salvo cuando a procesos políticos se refiere. En los que los pretendidos jueces derechistas y progresistas desgranan sus argumentos con soltura y minuciosidad. La sanción de la actuaciones judiciales que el Tribunal Supremo y/o Constitucional consideran inapropiadas se ven por la ciudadanía como "corporativistas" , triste caso de la niña onubense Mari-Luz, en algunos casos, o pasan al olvido deliberadamente. Recientemente el Tribunal Supremo ha echado abajo lo que en su tiempo fue un aplaudido juicio contra una fundación vasca acusada de pertenecer a ETA. ¿Alguien ha pedido responsabilidades por negligencia, mala praxis, o como se quiera definir al juez que inició el proceso?
Tras esta dispersa reflexión desde la indefensión que supone ser espectador paciente, que admito pueda ser errónea, pido a la justicia española que se dedique con más ahínco a su trabajo para conseguir un clima social más justo y feliz, y deje la política a los políticos.
Confieso, señor juez. Soy un ingenuo.
La justicia debería ser ciega a la hora de aplicar sus decisiones, por definición. Pero cualquier ciudadano ve estupefacto cómo el interés de algunos jueces es ciego para los problemas internos españoles, mientras muestra una especial dedicación a asuntos ajenos que poco o nada importan a los ciudadanos.
Así, la limitación del principio de "justicia universal" , tras previo acuerdo político entre el PSOE y el PP, a aquellas causas que impliquen directamente a ciudadanos españoles, ha levantado un gran revuelo entre los jueces "progresistas", manifestado en numerosos artículos en los medios de comunicación social. Esta limitación de actuación se ha debido al interés de algunos magistrados por iniciar procesos contra miembros de los gobiernos israelí y chino por sus notorios desmanes, tras la promesa del Ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Moratinos, a sus gobiernos de que el circo judicial es simplemente eso, un espectáculo dedicado a los periódicos para entretenerlos, sin mayores repercusiones.
No dudo del desinterés de los jueces discrepantes porque se haga una justicia que vaya más allá de las naciones y refleje la equidad y justicia utópica en el mundo actual. Pero, ¿ a qué viene el interés por juzgar a tres carceleros nazis octogenarios cuando en España se ha dado carpetazo a la investigación criminal de la dictadura franquista? ¿ Dónde está la aplicación de la justicia universal en este caso?
Las fosas comunes de fusilados seguirán olvidadas por la justicia española, y los autores de esos crímenes ocultados. ¿ Por qué es más importante para algunos jueces lo que ha sucedido en otros países que lo que ha pasado en el suyo? ¿Qué credibilidad puede tener el español en sus jueces antes este hecho?
El juez Garzón se ha labrado una sólida imagen de trabajador incansable en procesos que posteriormente se han visto revocados por instancias judiciales superiores. Sin entrar a valorar en profundidad sus decisiones judiciales, algunas tan variopintas según el gobierno sea derechista o socialista que le han servido para prosperar mediáticamente con todos ellos, ahora vuelve al centro de la actividad política porque un sindicato fascista, "Manos Limpias", le ha demandado por prevaricación, y ha sido acepatada la demanda por el Tribunal Supremo. Más parece un ajuste de cuentas por celos profesionales que un acto de "justicia purista". Hay quien ve en la decisión del Tribunal Supremo una muestra de imparcialidad, y hay quien ve en la misma un dislate. Sea cual fuere el desenlace de este espectáculo seguro que lo pasaremos bien leyendo y escuchando a unos y a otros. Como también lo será que la credibilidad del español en su "justicia doméstica" no experimentará ningún incremento . Al contrario.
Un aparte sobre ese sindicato fascista. ¿Alguien sabe cuántos delegados ha conseguido y dónde en la últimas elecciones sindicales? ¿No llama la atención que sus actuaciones no hayan sido nunca laborales sino políticas? ¿Nadie se ha dado cuenta de que lo que único que pretende es socavar el pretendido "Estado de Derecho"?
La administración de la justicia en España es lenta y dispar. Así la percibe el ciudadado. Salvo cuando a procesos políticos se refiere. En los que los pretendidos jueces derechistas y progresistas desgranan sus argumentos con soltura y minuciosidad. La sanción de la actuaciones judiciales que el Tribunal Supremo y/o Constitucional consideran inapropiadas se ven por la ciudadanía como "corporativistas" , triste caso de la niña onubense Mari-Luz, en algunos casos, o pasan al olvido deliberadamente. Recientemente el Tribunal Supremo ha echado abajo lo que en su tiempo fue un aplaudido juicio contra una fundación vasca acusada de pertenecer a ETA. ¿Alguien ha pedido responsabilidades por negligencia, mala praxis, o como se quiera definir al juez que inició el proceso?
Tras esta dispersa reflexión desde la indefensión que supone ser espectador paciente, que admito pueda ser errónea, pido a la justicia española que se dedique con más ahínco a su trabajo para conseguir un clima social más justo y feliz, y deje la política a los políticos.
Confieso, señor juez. Soy un ingenuo.
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